Argentina 1978. Nacido un año atrás, en Tucumán. Emigrado con mi familia hacia Buenos Aires, un lugar más extenso para esconderse del régimen militar que gobernaba tiranamente mi país en ese momento. Campeones del Mundo, y desgarrados por dentro.España 1982. Mis primeros recuerdos. Imágenes de TV en colores, de baja definición. La guerra de las Malvinas enlutaba el ánimo de todos, especialmente el de mamá.
México 1986. Maradona, el mejor de la historia del fútbol, con la hermosa celeste y blanca, y mi padre sosteniéndome de manera poco ortodoxa mientras Diego dejaba en el camino, para siempre, a 7 ingleses y el recuerdo de la guerra.
Campeones del Mundo.
Italia 1990. Nos silbaron el himno pero los echamos de su Mundial. Nada muy relevante en cuanto a lo personal, sólo algunas canciones. Sub-campeones del Mundo y el llanto de Diego.
Estados Unidos 1994. Un Mundial para el olvido, y un año para el recuerdo. Estudiante de intercambio en Iowa. Adiós virginidad física y emocional.
Aún estando en el país de la Copa del Mundo, era difícil encontrar la transmisión de los partidos. Una fuerte prueba de que el negocio es más importante que la pasión. ¿Por qué darle un Mundial a un pueblo que no lo valora?
Francia 1998. Recuerdos vívidos de los gigantes recorriendo los Campos Elíseos en la ceremonia inaugural, y yo yéndome esa noche a la Universidad a estudiar Publicidad, pensando en Rita.
Corea-Japón 2002. Luego de un año de importante duelo emocional, el 2oo2 fue un período de descubrimiento del mundo y la vida. ¿El Mundial? Una gran desilusión que demostró que trabajar seriamente no siempre da resultados: la suerte y el corazón juegan fuerte también, como ilustró el Sr. Woody Allen en Match Point.
Alemania 2006. Crecimiento profesional. El instante antes de un hermoso big bang emocional.
Sudáfrica 2010. Nunca hubiese imaginado vivir en Chile, y mucho menos un Mundial. Pero estoy contento. La vida te da sorpresas en alta definición.
Qué grosso es ser Argentino.







